NAVARRA | “Los carnavales rurales nos conectan con lo que vivieron nuestros antepasados” Fernando Hualde explica por qué estas celebraciones son mucho más que una fiesta Entrevista a Fernando Hualde El historiador explica por qué los carnavales rurales son mucho más que una fiesta J.A. Martínez Navarra | 10/02/2026 14:43 Anuncio Cuando se habla de carnaval, la imagen más habitual suele ser la de disfraces coloridos, música y ambiente festivo. Sin embargo, en muchos pueblos de Navarra estas celebraciones responden a una lógica muy distinta, ligada a rituales antiguos y a personajes con un profundo simbolismo. Así lo explicó Fernando Hualde Gállego, historiador navarro y especialista en patrimonio cultural inmaterial, durante una entrevista en Televisión Digital de Navarra. Su análisis parte de una idea clave: el carnaval rural no puede entenderse desde los mismos parámetros que el carnaval urbano actual. Qué es el carnaval rural y qué lo diferencia Hualde fue claro al establecer esa distinción. "Cuando hablamos de carnaval rural lo que estamos haciendo es diferenciarnos de los carnavales con la influencia actual de tipo urbanita", afirmó. Mientras que los carnavales urbanos se caracterizan por disfraces contemporáneos y referencias culturales actuales, en el ámbito rural los personajes cumplen otra función. "Quienes los visten se convierten en herederos y depositarios de unos personajes ancestrales que nos vienen, en muchos casos, desde la prehistoria", explicó. Esta transmisión simbólica convierte al carnaval rural navarro en una expresión cultural profundamente arraigada en la historia local. Rituales que se repiten desde hace miles de años Aunque para quienes participan pueda vivirse como una fiesta, el trasfondo es mucho más profundo. "Lo que estamos haciendo es repetir una serie de rituales muy variados que nos conectan con hace mil años, dos mil, tres mil", señaló el historiador. Acciones como golpear la tierra o recorrer las calles con cencerros no son gestos casuales. "Cuando estamos metiendo ruido para que la naturaleza despierte, realmente estamos repitiendo unos patrones de comportamiento de hace miles de años", explicó. Estos rituales están directamente ligados al final del invierno y al inicio de un nuevo ciclo natural. Personajes inquietantes con un fuerte simbolismo Osos, figuras enmascaradas o personajes que encarnan lo negativo forman parte habitual de estos carnavales. Lejos de ser anecdóticos, cumplen una función simbólica esencial. "Cada localidad necesita un personaje de referencia que de alguna manera simbolice todo lo malo", indicó Hualde. En muchos casos, ese personaje es perseguido o quemado, representando la eliminación de lo negativo antes del inicio de un nuevo ciclo. El oso es uno de los ejemplos más significativos. "Coincidiendo con la Candelaria, el oso sale de su hibernación y valora si el final del invierno está próximo", relató, explicando su presencia en varios carnavales del norte de Navarra. Un calendario variable ligado a la luna Otra de las características del carnaval rural es que no se celebra en las mismas fechas en todas las localidades. Aunque el ciclo general se sitúa entre el final de la Epifanía y el miércoles de ceniza, cada pueblo establece su propio calendario. "El tiempo de carnaval empieza tras el final del ciclo de Navidad y termina el martes previo al miércoles de ceniza", recordó el historiador, subrayando la influencia del calendario lunar. Por ello, algunas celebraciones comienzan ya en enero, mientras que otras se desarrollan en febrero o incluso marzo. De la desaparición a la recuperación Aunque existen carnavales documentados en Navarra desde el siglo XIX, muchos desaparecieron durante el siglo XX debido a prohibiciones, cambios sociales y conflictos en torno a estas fiestas. Tras la dictadura, comenzó un proceso progresivo de recuperación. "A partir de los años 80 asistimos a un proceso continuo de recuperación de los carnavales», apuntó Hualde. Hoy en día, es poco habitual encontrar una localidad navarra que no celebre el carnaval de una forma u otra. Un patrimonio cultural inmaterial vivo En la actualidad, Navarra conserva un valioso conjunto de carnavales rurales, algunos reconocidos como fiestas de interés turístico o bienes de interés cultural. En ese contexto, el historiador subrayó su dimensión identitaria. "Todos esos carnavales rurales son los que hoy consideramos identitarios y los que realmente nos conectan de verdad con lo que vivieron nuestros antepasados", afirmó. Para Hualde, su valor es incuestionable. "Estamos viendo en pleno siglo XXI rituales realmente ancestrales», indicó, definiéndolos como verdaderos monumentos vivientes del patrimonio cultural inmaterial. El historiador evita señalar un único carnaval como imprescindible y anima a descubrirlos desde la diversidad, recordando que cada pueblo ofrece una experiencia única. En este sentido, insistió también en la importancia del respeto. "Hay que observar, ver, no molestar y disfrutar de lo que realmente se está viendo", aconsejó a quienes se acercan por primera vez. Para ver la entrevista completa con Fernando Hualde, ¡dale al play! Anuncio El carnaval rural navarro mantiene rituales ancestrales vinculados al ciclo natural y al despertar de la tierra. Anuncio Tagsfiestas navarratradiciones navarra Anuncio Comentarios ¿Quieres comentar esta noticia? Déjanos tu opinión rellenando este formulario
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