TUDELA Y RIBERA DE NAVARRA | Fe, cultura y turismo en la Semana Santa Tudelana

El programa combina devoción, patrimonio y actividad turística en una cita clave para la ciudad

Entrevista Semana Santa 2026 en Tudela

La Semana Santa de Tudela vuelve a situarse como uno de los grandes referentes de Navarra y del conjunto de España.

A pocos días de sus actos centrales, Irune García, Concejala de Turismo del Ayuntamiento, Héctor Arratíbel, Canónigo de la Catedral y Capellán de la Asociación de Cofradías, Maribel Antón, Hermana Mayor de las Verónicas, Guillermo Pérez de la Banda de la Cofradía Sto. Encuentro Redentor, y Mateo Beamonte, Imaginero, han puesto en valor, en Televisión Digital de Navarra, el trabajo silencioso que sostiene una celebración con siglos de historia.

La ciudad llega a esta edición con novedades en sus imágenes, más participación juvenil y el objetivo de seguir creciendo como destino turístico y cultural, sin perder la devoción y el arraigo popular que la distinguen.

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Tudela afronta la Semana Santa con más relevo joven, nuevas restauraciones y el objetivo de seguir creciendo como destino turístico nacional.

Claves de la entrevista

Una Semana Santa con impacto en la ciudad

La concejala de Turismo del Ayuntamiento de Tudela, Irune García, subrayó la dimensión que tiene esta cita para la economía local y para la imagen exterior de la ciudad. A su juicio, el programa va mucho más allá de los actos centrales y se sostiene gracias al trabajo coordinado de muchas personas.

García defendió que Tudela está sabiendo proyectar una imagen reconocible y atractiva. “Hemos sido elegidos de los cinco destinos para pasar la Semana Santa de toda España”, destacó, poniendo el foco en el valor turístico de una celebración que, según remarcó, es fruto de años de esfuerzo colectivo.

El Ayuntamiento participa en la organziación de dos de los actos más emblemáticos del calendario, el Volatín y el Ángel, ambos declarados de interés turístico nacional. La concejala avanzó además que la ciudad sigue trabajando para reforzar todavía más su posicionamiento y abrir nuevas puertas a su proyección exterior.

Un programa amplio y una ciudad implicada

La edil insistió en que la Semana Santa tudelana no se entiende sin la implicación de cofradías, parroquias, bandas, restauradores, voluntarios y vecinos. También recordó que muchos de quienes sostienen esta tradición no aparecen en una foto, pero resultan decisivos para que todo salga adelante.

Ese esfuerzo compartido, explicó, es uno de los factores que han permitido consolidar a Tudela como destino en estas fechas. La ciudad ofrece fe, patrimonio, actos populares, cultura en la calle y también un entorno que favorece la convivencia y el encuentro familiar.

El peso de la tradición y el reto de seguir creciendo

El capellán de la Asociación de Cofradías de Tudela, Héctor Arratíbel González, incidió en que la Semana Santa no puede reducirse únicamente a los actos más conocidos. Recordó que detrás hay traslados de imágenes, toques en residencias, concursos para niños, concentración de bandas y un trabajo pastoral y organizativo continuo.

No solo pensando en el Día del Ángel solo, ni solo en el Volatín”, apuntó, al enumerar todo lo que rodea a estas fechas. En esa misma línea, defendió que la participación debe abrirse a todas las generaciones y a todos los perfiles de la ciudad.

El sacerdote puso un énfasis especial en la necesidad de incorporar a más jóvenes y de reforzar el sentido comunitario de la celebración. “Vamos a hacer posible que nuestra Semana Santa salga adelante”, afirmó, al tiempo que animó a sumarse a cualquiera de las diez cofradías y hermandades que forman parte de la estructura organizativa.

Una celebración que mezcla fe, cultura y ciudad

Arratíbel subrayó que la Semana Santa de Tudela debe entenderse también como cultura, patrimonio y ciudad compartida. En su intervención dejó claro que se trata de una propuesta abierta incluso para quienes se acercan desde una mirada no religiosa.

Es un bien para todos, yo lo veo como un bien para todos, creas o no creas”, afirmó. Esa idea fue una de las más repetidas durante la charla: la celebración conserva su raíz espiritual, pero al mismo tiempo se convierte en una experiencia colectiva que conecta a vecinos y visitantes.

Las Verónicas, una cofradía nacida para dar protagonismo a las mujeres

La representante y hermana mayor de Las Verónicas, Maribel Antón, repasó la historia de una cofradía fundada en 1989 en el barrio de Lourdes por el padre Lasa. Su origen respondió a una voluntad clara: dar a las mujeres un papel protagonista dentro de la Semana Santa tudelana.

Antón recordó que en sus inicios llegaron a ser unas 150 integrantes y reconoció que el paso del tiempo ha reducido la participación. Aun así, destacó que este año la cofradía afronta la cita con mejores perspectivas y un impulso renovado.

Éramos unas 30 y algo, yo creo que este año igual llegamos a 50”, explicó. La hermana mayor agradeció el trabajo de animación realizado durante los últimos meses y defendió que la experiencia solo se comprende de verdad desde dentro.

Una novedad importante para esta edición

Las Verónicas presentarán además una novedad destacada antes del inicio de la procesión. La cofradía llevará una imagen restaurada que será mostrada con especial cuidado. “Estamos muy, muy contentos”, resumió Antón, al explicar que la talla ha sido recuperada para mejorar la presencia del conjunto.

La indumentaria de la cofradía mantiene su identidad propia: túnica negra, velo con puntilla, tira beige, cíngulo dorado y granate, zapatos y guantes negros, junto al emblema de la faz de Cristo. Todo ello forma parte de una estética reconocible dentro del conjunto de la Semana Santa tudelana.

La restauración de imágenes, otra parte esencial del trabajo

Uno de los testimonios que más atención despertó fue el del imaginero Mateo Beamonte, inmerso en varias intervenciones de cara a estas fechas. Su taller ha trabajado en la recuperación de imágenes y elementos procesionales que podrán verse en la calle durante los próximos días.

Beamonte explicó que una parte de su labor ha consistido en restaurar la imagen de Las Verónicas a partir de técnicas específicas de consolidación y limpieza. “Ya está todo prácticamente hecho”, señaló sobre un proceso que ha requerido tiempo y precisión.

El imaginero también detalló que el trabajo no se limita a una sola pieza. Entre sus encargos figuran nuevos elementos para otros pasos y detalles de última hora vinculados a la escenografía procesional. Todo ello llega en la recta final y eleva la intensidad del trabajo en el taller.

Del taller a la calle

Beamonte dejó una imagen muy expresiva sobre el vínculo con las tallas. “Siempre son nuestros hijos hasta que salen a la calle y llegan a ser parte ya del pueblo”, afirmó. Esa idea resume bien el valor patrimonial y emocional que tienen estas piezas en Tudela.

Su intervención sirvió además para poner el foco en el relevo generacional y en el compromiso de una nueva hornada de profesionales jóvenes con el patrimonio local. La propia Irune García destacó ese aspecto y aseguró que ver a gente joven tan implicada es “el mayor tesoro” que puede tener la ciudad.

La Banda del Encuentro y una juventud que empuja

Otro de los nombres propios de la tertulia fue el de Guillermo Pérez, integrante de la Banda del Encuentro. Con solo 19 años, explicó que prácticamente ha crecido vinculado al tambor y a la Semana Santa tudelana.

Yo se podría decir que ya nací con un tambor”, relató al recordar sus inicios en 2012. Su caso ilustra el papel de una generación joven que no solo mantiene viva la tradición, sino que la actualiza y la proyecta fuera de Navarra.

La Banda del Encuentro cumple este año diez años de trayectoria y atraviesa un momento de crecimiento. Pérez destacó que han alcanzado ya los 25 integrantes y que el grupo ha sumado un número importante de incorporaciones en esta edición.

Daroca, convivencia y visibilidad exterior

La banda participó recientemente en una exaltación del bombo y el tambor en Daroca, una cita en la que coincidieron con formaciones de distintos territorios. Para Guillermo Pérez, estos encuentros permiten tocar, pero también hacer comunidad y estrechar vínculos entre participantes de diferentes lugares.

Haces amigos”, resumió, al explicar que este tipo de citas amplían la red de relaciones y refuerzan el atractivo de una tradición que también se vive en contacto con otros territorios.

Ese movimiento exterior contribuye a que la Semana Santa de Tudela gane visibilidad y a que las bandas locales sigan creciendo en experiencia y reconocimiento.

Turismo respetuoso y una ciudad abierta al visitante

La concejala Irune García defendió que Tudela ha sabido generar un entorno acogedor para visitantes de perfiles muy distintos. Recalcó que hay un turismo motivado por la fe, pero también otro que se acerca por la gastronomía, por el ambiente o por el interés cultural de los actos.

Lo importante para mí desde Turismo es que el turista venga a Tudela”, afirmó. En su opinión, la ciudad ha demostrado que puede combinar respeto por las procesiones, convivencia en la calle y una experiencia positiva para quien llega de fuera.

La edil insistió en que esa capacidad de acogida también forma parte del éxito de la Semana Santa tudelana. Según explicó, quien visita la ciudad en estas fechas se siente arropado y encuentra una programación con suficiente personalidad como para dejar huella.

Una tradición con siglos de historia y vocación de continuidad

Durante la tertulia se repitió una idea de fondo: Tudela no solo celebra una semana, sino que mantiene vivo un legado de siglos. El propio Mateo Beamonte llamó a mirar estos actos con una perspectiva más amplia, consciente de lo que suponen para la memoria colectiva de la ciudad.

En esa misma línea, Héctor Arratíbel recordó que las cofradías seguirán trabajando para reforzar la entidad de esta celebración y para lograr nuevos reconocimientos. El objetivo pasa por consolidar lo que ya existe, ensanchar la participación y seguir dando forma a una Semana Santa que combina identidad, fe y patrimonio.

A las puertas de los días grandes, Tudela encara una nueva edición con la sensación de que la tradición sigue muy viva. Y no solo por lo que se ve en la calle, sino por todo el trabajo previo que sostiene cada paso, cada toque y cada gesto de una celebración que la ciudad siente como propia.

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